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Según la Nasa en 60 años comenzará el apocalipsis climático

La NASA publicó este miércoles 16 de noviembre un informe preocupante: vista desde el espacio, la Tierra demuestra que el Ártico se está calentando casi cuatro veces más rápido que el resto del planeta –no dos veces más rápido, como se estimó recientemente-.




Y el hecho de que los huracanes, ciclones y tifones son cada vez más fuertes también es parte del mismo problema.

Cabe aclarar que tanto huracanes, como ciclones y tifones son el mismo fenómeno meteorológico: una tormenta caracterizada por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión (una borrasca), que provoca vientos fuertes y lluvia muy abundante. Esta tormenta recibe un nombre diferente según el lugar en donde se produce.

Cuando estas tormentas se producen en el sector norte del Océano Atlántico, en el Mar Caribe y en el sector nororiental del Océano Pacífico, se llaman “huracán” (nombre que debe a una divinidad de las poblaciones del Caribe, Hurrican, dios del mal). Son “tifones” si se presentan en el Pacífico noroccidental. Y ciclones, si se desatan por arriba y debajo de la línea del Ecuador en el Pacífico occidental.

En todo el mundo, cada año se forman unos 80 ciclones tropicales. Sin embargo, también hay ciclones árticos.


Apocalipsis climático


En un trabajo que la NASA hizo público recientemente, se concluye que hay que prepararse para tener temporadas de huracanes cada vez más amenazantes, en principio en las costas de América del Norte, pero que luego también se presentarán en otras regiones frías del Océano Polar Ártico.

Es decir, se intensificarán en amplias zonas del hemisferio norte, al menos según las investigaciones realizadas, que prosiguen su curso. Y esos huracanes y ciclones serán más fuertes a medida que siga cambiando el clima.

Los científicos de la NASA proyectan que un apocalipsis climático comenzará a manifestarse en sesenta años, a medida que se pierda hielo marino, aumenten más rápidamente las temperaturas y las bocanadas de aire más cálido y más húmedo lleguen al Ártico.

Apocalipsis climática. Así es un ciclón ártico.


Huracanes indomables

“Cuando dices, ‘¿Se están volviendo más fuertes los huracanes? en el sentido de "¿van a ser de categoría seis?" La respuesta en ese caso será no. Debido a la física, los huracanes no alcanzan más de una categoría cinco”, anticipa la Dra. Chelsea Parker, directora del equipo de investigación de la NASA.

“Sin embargo, vemos más y más huracanes en el Atlántico cada temporada llegando a la categoría tres, categoría cuatro o categoría cinco en comparación con las temporadas de hace 40 años”, agrega Parker, Asistente científico de investigación del Centro Interdisciplinario de Ciencias del Sistema Terrestre (ESSIC).

Un estudio del año 2020, publicado en la revista Nature, analizó los huracanes que afectaron América del Norte entre 1967 y 2018 y le da la razón a la Dra Parker.

Según ese trabajo, en los años ‘60, los huracanes perdían un 75 por ciento de su fuerza a lo largo de 24 horas, luego de impactar la costa terrestre. Eso hoy ya cambió, la fuerza de un huracán que toca tierra suele aminorar solamente un 50 por ciento durante el primer día.

Ciclón, tifón y huracán son básicamente lo mismo, pero cambian su nombre según dónde se produzcan. En esta imagen, el Círculo Polar Ártico.


“Hay una gran influencia del cambio climático. Cuanto más caliente esté el agua, más fuerte y más energía tendrá este sistema y simplemente aumentará en intensidad. Entonces, ¿se están volviendo más fuertes los huracanes? La respuesta a eso será sí. Estamos viendo más y más ciclones tropicales convertirse en categoría tres, cuatro y cinco. Entonces, en realidad sí, estamos viendo ese cambio cada temporada en los últimos años”, concluye Parker, también investigadora del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.


En 60 años, ciclones y huracanes apocalípticos

Las tormentas más intensas serán un peligro para las actividades de transporte marítimo, la perforación y extracción de petróleo y gas, la pesca y los ecosistemas, y la biodiversidad del Árticol”, agrega Parker.


“A medida que el hielo marino se retira, eso abre más área para que se lleven a cabo estas actividades, pero también podría venir con un clima más peligroso”.

Parker y sus colegas analizaron simulaciones por computadora de nueve ciclones que azotaron el Ártico en la última década. Para comprender mejor las condiciones futuras, los científicos simularon un Ártico con temperaturas aún más cálidas y menos cubierta de hielo marino.

Calentamiento global. La madre de todos los problemas, porque aumenta la temperatura del agua y acelera los deshielos.

"Cuando agregamos el cambio climático proyectado para el futuro a la simulación por computadora", dijo Parker, "vemos una respuesta realmente grande de los ciclones", anticipa la experta.

El equipo descubrió que para fines de siglo, en no más de 60 años, la velocidad del viento de los ciclones podría aumentar hasta 61,16 kilómetros por hora más que la actual, según las características de la tormenta y las condiciones ambientales de la región.


Ciclones más fuertes, vientos indomables

Además, la intensidad máxima de esas tormentas podría ser hasta un 30% mayor y es probable que vengan acompañadas de lluvias más fuertes. Si los ciclones comienzan a traer lluvias en la primavera, el hielo marino puede comenzar a derretirse antes y menos sobrevivirá a la temporada de derretimiento del verano.

La costa este de Estados Unidos sufrirá las primeras consecuencias del recrudecimiento de los ciclones árticos.


Para proporcionar una base real para sus modelos, Parker y sus colegas compararon sus simulaciones con observaciones directas de algunas tormentas árticas recopiladas en 2020 por la expedición internacional MOSAIC, un rompehielos que navega el Polo Norte, en invierno, con instrumental científico de última generación.

“Por lo general, no tenemos muchos datos de estaciones meteorológicas del Ártico para poder hacer eso, por lo que MOSAiC fue una pieza clave para nosotros porque pudimos usar mediciones reales para validar nuestro modelo”, dijo Parker.

“Podemos decir que nuestras simulaciones climáticas actuales de estos ciclones son realistas y que podemos confiar en lo que está haciendo el modelo”, expresó.


Los científicos necesitan más detalles sobre los ciclones del Ártico para formular predicciones más precisas sobre cómo las tormentas influirán en los próximos 50 años, en el hielo marino, que ya está disminuyendo.

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